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Fotografía documental o fotografía editorial en bodas: ¿qué estilo encaja contigo?

Fotografía documental o editorial en bodas

Cuando empiezas a organizar una boda, descubres rápidamente que hay muchas decisiones que tomar: el lugar, el vestido, las flores, la música… y, por supuesto, el fotógrafo.

Pero elegir un fotógrafo de bodas no consiste únicamente en encontrar imágenes bonitas. También significa decidir cómo quieres recordar tu boda.

¿Quieres fotografías que cuenten lo que ocurrió de una manera natural y espontánea? ¿O prefieres imágenes más cuidadas, con una estética editorial y una dirección artística más marcada?

La realidad es que la fotografía de bodas no tiene por qué encajar perfectamente en una sola categoría. Muchos fotógrafos combinamos diferentes recursos para crear una historia completa. Aun así, entender las diferencias entre la fotografía documental y la fotografía editorial puede ayudarte a descubrir qué estilo representa mejor vuestra forma de vivir la boda.

¿Qué es la fotografía documental de bodas?

La fotografía documental busca observar y contar la boda tal y como sucede, con la mínima intervención posible por parte del fotógrafo.

La idea es estar atento a los pequeños momentos: una mirada durante la ceremonia, los nervios antes de salir, una carcajada inesperada, los amigos bailando, una abuela emocionada o ese abrazo que ocurre en apenas unos segundos.

No se trata simplemente de hacer fotografías “sin posar”. La fotografía documental requiere estar constantemente observando, anticipándose a lo que va a ocurrir y entendiendo las relaciones entre las personas.

El fotógrafo no desaparece por completo. Está presente, pero intenta intervenir lo mínimo necesario para que las emociones y las situaciones sucedan de manera natural.

Ventajas de la fotografía documental

1. Las fotografías se sienten auténticas

Las expresiones no están ensayadas y las situaciones ocurren de verdad. Con el paso de los años, esto puede hacer que las fotografías tengan una enorme capacidad para transportarte de nuevo a aquel día.

2. Permite recordar momentos que no viste

Una de las cosas más bonitas de una boda es que suceden muchas cosas simultáneamente.

Mientras estás saludando a tus invitados, puede estar ocurriendo algo precioso al otro lado de la sala. La fotografía documental permite conservar parte de esos momentos que vosotros no llegasteis a ver.

3. Hay menos presión durante la boda

Si no os gusta posar o no os sentís cómodos delante de una cámara, este enfoque puede resultar especialmente agradable.

No tenéis que estar pensando constantemente en dónde colocar las manos, cómo mirar o qué hacer.

4. Cuenta la historia completa

Una buena fotografía documental no se centra únicamente en los novios. También presta atención a los invitados, los espacios, los detalles y el ambiente.

El resultado es un reportaje que funciona como una historia visual de vuestro día.

Inconvenientes de la fotografía documental

1. Hay menos control sobre el resultado

Al depender de situaciones reales, no siempre se puede controlar la luz, el fondo, la posición de las personas o el momento exacto.

Esto forma parte de su encanto, pero también significa que el resultado puede ser menos “perfecto” desde un punto de vista convencional.

2. No todas las fotografías serán perfectamente estéticas

La vida real no siempre ocurre en el lugar perfecto.

Puede aparecer una persona pasando por detrás, una habitación desordenada o una luz complicada. El reto del fotógrafo documental consiste precisamente en encontrar belleza incluso dentro de esas situaciones.

3. Algunas parejas pueden echar de menos fotografías más dirigidas

Si soñáis con fotografías muy cuidadas, con una estética de revista y una composición muy controlada, un enfoque puramente documental puede quedarse corto.

Y aquí es donde entra la fotografía editorial.

¿Qué es la fotografía editorial de bodas?

La fotografía editorial está mucho más relacionada con la estética, la composición y la dirección artística.

El fotógrafo puede intervenir en la escena para crear una imagen concreta: elegir una localización, buscar una determinada luz, dirigir ligeramente la posición de la pareja o esperar el momento adecuado para conseguir una fotografía visualmente más impactante.

Es un enfoque que bebe de la fotografía de moda y de las editoriales de revistas.

La intención no es necesariamente representar exactamente lo que ocurrió, sino crear una imagen que tenga fuerza por sí misma.

Esto puede resultar especialmente interesante para fotografías de pareja, retratos, vestido, decoración o determinados momentos de la celebración.

Ventajas de la fotografía editorial

1. Imágenes más cuidadas visualmente

La composición, la luz, el vestuario, el espacio y la posición de las personas pueden trabajarse para conseguir una fotografía con una estética muy determinada.

2. Ideal para parejas que disfrutan de la fotografía

Si os gusta la moda, el diseño o las imágenes de revistas, probablemente encontraréis atractivo este enfoque.

Puede conseguir fotografías muy sofisticadas y atemporales.

3. Permite controlar mejor determinados elementos

El fotógrafo puede elegir dónde hacer una sesión de pareja, qué fondo utilizar o cómo aprovechar la luz.

Esto permite construir imágenes mucho más controladas.

4. Puede aportar una dimensión artística al reportaje

Una boda también puede convertirse en un espacio para crear fotografías que vayan más allá del simple recuerdo.

Una buena fotografía editorial puede funcionar casi como una pequeña obra artística.

Inconvenientes de la fotografía editorial

1. Requiere más intervención

Para conseguir determinadas imágenes es necesario dirigir.

Esto puede significar dedicar más tiempo a las fotografías de pareja o realizar determinadas sesiones durante el día.

2. Puede resultar menos espontánea

Cuanto más control existe sobre una fotografía, menos depende de lo inesperado.

Para algunas parejas esto es precisamente lo que buscan. Para otras, puede sentirse demasiado dirigido.

3. Puede restar tiempo a otras partes de la celebración

Una sesión editorial requiere tiempo y planificación. Si queréis pasar prácticamente todo el día con vuestros invitados, probablemente no queráis dedicar demasiado tiempo a crear fotografías muy elaboradas.

¿Y si no tienes que elegir?

Aquí está, para mí, la parte más interesante.

La fotografía documental y la fotografía editorial no tienen por qué ser dos caminos completamente opuestos.

Una boda está llena de momentos que merece la pena observar sin intervenir, pero también existen momentos en los que tiene sentido detenerse y crear una fotografía con intención.

Por ejemplo:

Durante los preparativos, puede tener mucho sentido trabajar de manera documental: observar cómo os preparáis, las conversaciones, los nervios y los pequeños detalles.

En la ceremonia, dejar que las cosas sucedan.

Durante el cóctel, buscar momentos espontáneos entre vosotros y vuestros invitados.

Y, en algún momento del día, dedicar unos minutos a crear una serie de retratos de pareja más cuidada.

De esta manera se puede conseguir lo mejor de ambos mundos.

Documental + editorial: contar vuestra boda sin perder la estética

Personalmente, creo que la fotografía de bodas más interesante ocurre precisamente en ese punto intermedio.

Me gusta que una fotografía tenga una composición cuidada, una luz bonita y una estética reconocible, pero también quiero que detrás de esa imagen exista una historia real.

No quiero que paséis vuestra boda delante de una cámara.

Quiero que viváis la boda y que las fotografías aparezcan como consecuencia de lo que está sucediendo.

Por eso, mi forma de trabajar combina la observación documental con momentos de dirección cuando considero que pueden aportar algo especial al reportaje.

No se trata de llenar la boda de poses.

Se trata de saber cuándo intervenir y cuándo apartarse.

A veces la mejor fotografía es una imagen completamente espontánea.

Otras veces merece la pena parar durante unos minutos, buscar una determinada luz y crear un retrato que podría estar en las páginas de una revista.

Las dos cosas pueden convivir.

Fotografía documental o editorial en bodas ¿Qué estilo encaja mejor con vosotros?

No existe una respuesta correcta.

Si queréis un reportaje lleno de momentos espontáneos, emociones reales y fotografías que reflejen cómo fue vuestra boda, probablemente os sentiréis más identificados con un enfoque documental.

Si os apasionan la moda, el diseño y las fotografías muy cuidadas visualmente, quizás os interese más un enfoque editorial.

Pero si buscáis algo más completo, una combinación de ambos estilos puede ser una opción fantástica.

Porque una boda no es únicamente una sucesión de momentos espontáneos ni una sesión de fotos perfectamente planificada.

Es las dos cosas. Una mirada que se cruza entre vosotros, vuestro padre emocionándose durante la ceremonia, una amiga riéndose en la mesa, es vuestro vestido bajo una luz preciosa. Es bailar sin pensar en la cámara.

Y también puede ser ese retrato que, cuando lo veáis dentro de veinte años, siga pareciendo una fotografía de vuestra historia y no simplemente una fotografía de vuestra boda.

Al final, el mejor estilo es aquel que consigue que las fotografías se parezcan a vosotros.

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